Bush y Yo

sábado, 26 de julio de 2008

Me arrecha que me comparen, ¿por qué me hacen eso? ¿Por qué humillarme comparándome con un estúpido?

Confieso que he vivido molesto estos últimos años, porque por todas partes han cogido la manía de compararme con el imbécil de George W Bush, ese mequetrefe que intenta dar un discurso y lo que emite es un melancólico croar de ranas. Imagínense, compararlo conmigo, el Führer, un auténtico líder, un maestro de la oratoria que hechizaba al pueblo alemán con mi verbo único.

Creo no merecer semejante infamia, creo se me debe más respeto y consideración. Todo lo que hice, Mein Kampf, fue por mis convicciones e ideales y porque quería elevar a mi pueblo, a mi gran patria alemana, a mis hermanos blancos de sangre pura, a la máxima condición a que puede aspirar lo mejor de la especie humana: elevarse por encima del hombre ordinario y vulgar, para transitar el camino hacia el súper hombre. Hicimos la guerra para defender e imponer nuestro nacionalismo frente al hegemonismo de franceses y británicos, de japoneses y rusos, de chinos y norteamericanos.

Ahora piensen un instante, ¿cuáles son los ideales y convicciones del idiota de Bush? No tiene más patria que el dólar ni más intereses que los de las poderosas transnacionales petroleras, de armas y de drogas. Él hace sus guerras terroristas, no para defender a la nación norteamericana, no que va, las hace para defender los intereses de sus patronos transnacionalizados.

Yo perseguí implacablemente a los sionistas y a todos los judíos, que al fin y al cabo son lo mismo, y me propuse exterminarlos porque eran una gangrena purulenta que generaba podredumbre y corrupción entre las masas pobres de nuestro pueblo. Eran hipócritas y aborrecibles. Dominaban todos los espacios de la cultura: teatro, prensa, libros, y por tales medios corrompían la mente de los niños y jóvenes alemanes. Igual hacían desde los partidos socialdemócratas y sindicatos mercenarios.

¿Qué hace la marioneta de George W Bush? Es un inepto que sirve a los intereses del estado sionista. Ese estúpido es presidente de EEUU por la voluntad de los judíos, porque son ellos los dueños de los grandes medios de difusión: prensa, cine, televisión y empresas del espectáculo de ese país, y con ellas tienen idiotizado a ese miserable pueblo, que ha perdido todo sentido de orgullo y dignidad. La ideología del judaísmo ha penetrado y corroído la moral y espiritualidad del pueblo norteamericano y éste, envilecido, parece un zombi, sin alma y sin voluntad.

Lo admito: odié tanto a los sionistas como éstos a los palestinos y a todos los árabes. ¿Me van a seguir condenando por lo que hicimos para exterminar a los sionistas? Bien, ¿y qué decir de los crímenes de lesa humanidad que a diario cometen ellos en contra de los palestinos, son acaso menos abominables que los de nuestra querida Gestapo? ¿Saben cuál es la diferencia? Ellos asesinan alevosamente y no se les cuestiona ni se les condena porque cuentan con el apoyo de toda una maquinaria mediática e institucional a nivel mundial y del poderío militar sionista norteamericano.

En lo personal, puedo decir que mi padre fue un leal y honrado funcionario, y mi abuelo, un laborioso y pobre campesino, ¿Puede Bush decir lo mismo? Su abuelo, el tacaño y mafioso Preston Bush, era un miserable capaz de vender a su madre por unos cuantos dólares, si no lo sabré yo que lo tuve a nuestro servicio. Y su homónimo padre, es un malvado capaz de cualquier trapacería para saciar sus ambiciones de poder. Hasta convertir a su hijo George en un guiñapo humano.

Yo fui un estudiante brillante, me encantaba leer libros, de hecho me los devoraba, de allí la amplia formación intelectual de la cual me vanaglorio; y tenía talento para el dibujo, si me gané la vida dibujando en Viena durante mi juventud después de haber quedado completamente huérfano y en la miseria. Fui un joven disciplinado, laborioso, como lo fueron mi padre y abuelo.

George W Bush, por el contrario, fue un estudiante mediocre; aprendió a medio leer a los 15 años, si acaso ha leído un libro completo, me imagino que sería la Vida y Obra de Rico Mc Pato. Ha sido un tarambana, drogadicto, alcohólico, irresponsable, un minusválido mental y espiritual, incapaz de estructurar un texto para expresar una idea lógica.

Siempre pensé, y aún lo creo, que el papel de la mujer en la sociedad no es otro que ocuparse del cuidado de los niños y seguir dócilmente el mandato de sus maridos. George W Bush es un lerdo gobernado por mujeres: por Laura, su esposa; por sus hijas Bárbara y Jenna y por su secretaria de estado, Condoleezza Rice, una negra despreciable como todos los negros.

Si en algunas cosas se parece el torpe de George W Bush a mí son, en primer lugar, en el anti comunismo visceral que ambos profesamos; en segundo lugar, él cree, como yo, que es justo y necesario emplear el terrorismo de estado para eliminar a nuestros enemigos, implacablemente, sin importar cuanta crueldad tengamos que usar para ello; por esto último, tanto él como yo somos criminales de guerra; yo, porque creí y creo prudente acabar con los sionistas, porque si ellos llegasen a conquistar las naciones del mundo, su diadema sería entonces la corona fúnebre de la humanidad y nuestro planeta volvería a rotar desierto en el éter como hace millones de siglos. Él, porque está convencido que hay que exterminar a los países pobres para saquear todo el petróleo y los recursos energéticos que yacen en sus subsuelos, cuestión que justifico a condición de no beneficiar a los sionistas.

Sin embargo, estas no son razones suficientes para que coloquen al pelele de George W Bush a mi nivel. Por favor, no me sigan humillando.

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