Al Capitalismo con Amor

sábado, 25 de octubre de 2008

Al Capitalismo con Amor

(Al Capitalismo dale duro, con amor y buen humor)

Ramiro Meneses

Las noticias son cada vez mejores, tan buenas que acabo de recibir invitación (seguramente tú también) para asistir al acto de sepelio del Capitalismo. Será un evento espectacular, alucinante. Me dicen que la animación musical estará a cargo de la Orquesta Infantil y Juvenil “Simón Bolívar”, bajo la dirección de Gustavo Dudamel; no interpretarán ningún réquiem, eso resulta muy triste para ocasión tan especial; por el contrario, se ha incluido dentro del repertorio: Alma Llanera, Mambo, Pajarillo, Venezuela, Woman del Callao, Guantanamera, Cumbia, y otras deliciosas piezas de la tradición musical indoamericana.

Cada asistente podrá echar su puñito de tierra dentro de la fosa del viejo capitalismo. Aunque en realidad fue el más joven de los tres hijos de la civilización, pero también el más irracional y destructivo. Algunos dicen que no hay que alegrarse del mal ajeno, pero cómo no contentarse hasta el delirio con la muerte del capitalismo si ello significa la salvación de nuestro planeta y de la humanidad. Así que a celebrar con mucho amor, que este fallecimiento es una verdadera bendición.

No sabemos cuánto durará la agonía del monstruo, tal vez mil y una noches, quizás menos, aunque los dolientes se afanan por hacerlo sobrevivir. Por ello, veinte son los que se reunirán en Washington el venidero 15 de noviembre convocados por el inefable George W Bush para “buscar solución a la crisis”. ¿Volverá Lula a plantear allí lo que ya una vez dijo en Davos, que quería “un capitalismo con rostro humano”? ¿Coincidirán todos con Bush en la necesidad de un capitalismo democrático? Mientras tanto, en España, Zapatero llora desesperado porque Mr. Danger no lo ha invitado a la cita; poricito, él también quiere aportar su granito de arena a la salvación del capitalismo.

Por otro lado, hay otros socialistas, viejos y decadentes, que están ansiosos del triunfo de Obama, tienen la ilusión de que éste sea el Gorbachov norteamericano. De ilusiones también se vive.

Hablando de otra cosa, nuestra maravillosa, espectacular y divina orquesta “Simón Bolívar”, que por ahora es producto de exportación para los países ricos del norte, al más rancio estilo neoliberal, por fin ofrecerá varios conciertos al pueblo venezolano. Están previstos cinco grandes conciertos en las siguientes fechas de 2009: 19 de abril, 24 de junio, 5 y 24 de julio, y 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena. Todos serán transmitidos en cadena nacional. Ah, y no sólo en Caracas sino en distintos lugares del país.

Por cierto, me han informado que el Gobierno Bolivariano se propone des-confinar de Caracas la Misión Cultura Corazón Adentro para extenderla a todo el territorio Nacional, la misma será municipalizada. En tal sentido, se prevé la construcción en cada municipio venezolano de una Sala de Conciertos y Usos Múltiples, como la Ríos Reyna del Teresa Carreño. La idea es que cada una se convierta en eje articulador y propiciador de la Revolución Cultural Bolivariana. Todas deberán estar listas para el 19 de abril de 2010, fecha en que se iniciará la celebración del bicentenario de la revolución de independencia y culminará el 24 de junio de 2021.

Parte del financiamiento de esta magna obra se cubrirá con los aportes que harán los altos cargos de la administración pública y empresas del Estado venezolano. Ya, según me han dicho, el gobierno nacional ha solicitado a todos los que devengan más de diez salarios mínimos (Es decir, más de 8 millones de Bs.) que acepten reducir dichos emolumentos en un 10%, y todos han aceptado, menos los rectores de las universidades autónomas, quienes en actitud muy patriótica, nacionalista y humanista han dicho, Con mi Sueldo no te metas.

Así que, mientras en el mundo capitalista se desploman los bolsas, quiebran los bancos, crece el desempleo y la economía cae en recesión, aquí en Venezuela tenemos motivos de sobra para alegrarnos y celebrar. Por ejemplo, el presupuesto de educación para el 2009 representará el 18,2% del PIB, y el de salud, el 7%; y el 48% del Presupuesto Nacional será destinado al desarrollo social. Vaya pues, que siga la fiesta y la Revolución Bolivariana, y digamos al FMI con versos de Neruda: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente. /Distante y doloroso como si hubieras muerto.” Bien muerto. Descansa en Paz.

EL BANQUETE

sábado, 18 de octubre de 2008

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(Cómo ejecutar un golpe de Estado y promover un magnicidio y
no morir y ni siquiera ir preso en el intento)



Banquete del odio el que diariamente degustan los dueños de los medios de manipulación en Venezuela. En lujosos restaurantes de Caracas paladean exquisitos manjares y entre bocado y copas, tejen la madeja de su conspiración. Luego de darle vueltas al asunto, han llegado a sus conclusiones: Primera, es imposible salir del teniente coronel Hugo Chávez por la vía electoral. Segunda, no hay más remedio que matarlo. Tercera, a nuestros medios corresponde ir a la vanguardia, tenemos que convertir la idea del magnicidio en plato del día, que la gente asuma el tema del asesinato de Chávez como algo necesario, que va a ocurrir indefectiblemente más temprano que tarde. Cuarta, manos a la obra, echémosle pichón a la cosa, contamos con el apoyo de la Compañía, además el jefe quiere que se haga antes de su salida de la oficina oval.

Y la canalla inicia su banquete comunicacional aderezado con mentiras, desinformación, manipulaciones, insidias, intrigas. Es un aquelarre diario de violación a la Constitución, a las leyes, a los derechos humanos. Luego ellos salen con su cara muy limpia a denunciar por el mundo que en Venezuela no hay libertad de expresión.

Banquete de la desidia y la estupidez. Este es el que degustan los funcionarios de los poderes del Estado venezolano. Pasivos, inermes, permisivos, tolerantes y cómplices hasta el desprecio. Desde los altos cargos del gobierno bolivariano, del Tribunal Supremo de (in)Justicia, del Ministerio Público, hasta diputados de la Asamblea Nacional, cual Penélope resignada, tejen la mortaja que acompañará el viaje del presidente hasta los confines de la eternidad. Consumen su menú y nada hacen para defender al pueblo venezolano de una campaña mediática que propugna el odio entre connacionales, que incita a la guerra civil, que llama a los militares a alzarse en contra del gobierno legítimo de la República, hace apología del delito, del crimen y magnicidio. Peor aún, financian con los dineros del pueblo a dichos medios con jugosos contratos publicitarios. Da vergüenza ajena ver a ministros y diputados haciendo aspavientos, llamando a los conspiradores a la reflexión. Y tomarán acciones: Se irán por el mundo a explicar lo que pasa en Venezuela. Para dentro de 60 días prometen aplicar medidas.

Mientras la canalla se envalentona y atiza la candela para incendiar el país, cual monigotes, los funcionarios del Estado, permanecen impávidos. Y si por casualidad a alguien se le ocurre, asqueado por tanta impudicia e impunidad, lanzar una pedrada a alguna instalación mediática o pintar consignas en sus paredes, ¡Horror de horrores!, inmediatamente algún ministro, pongamos por caso el de Educación Inferior o Educación Superior (¡Qué cosas no!), o el de Pantaletas (oficialmente, de Interior y Justicia), sale a condenar a estas personas, y las califican de incivilizadas, violadoras del Estado de Derecho y hasta de contrarrevolucionarias. Ni hacen ni dejan hacer. Con razón decía un pana el otro día: “Es que este gobierno como que es pajúo, en cualquier otra país ya todos esos conspiradores estarían presos, y sus canales, emisoras y periódicos clausurados.”

Si continúa el banquete de la conspiración y la impudicia por un lado, y el la estupidez y la impunidad por el otro, no les extrañe que un día de estos el pueblo se canse y decida tomar la justicia por sus propias manos. El pueblo sabe muy bien, especialmente las mujeres venezolanas, que son las que más apoyan y se han echado al hombro esta revolución, repito, saben muy bien que si la derecha mata al presidente y derroca al gobierno bolivariano, lo que nos vendría sería candanga con burundanga, porque empezaría una matazón que duraría quién sabe hasta cuándo, y toda nuestra esperanza de seguir transitando en paz hacia una sociedad que nos garantice la suprema felicidad social se postergaría, y eso no se lo podemos permitir.

Por el bien de la patria venezolana, el pueblo exige a los funcionarios del Estado que hagan lo que haya que hacer, de acuerdo con las leyes, para meter en cintura y detrás de las rejas a los conspiradores de los medios. Para hacerlo no necesitan el permiso de los organismos internacionales, éstos siempre saldrán a hablar paja, a criticar o condenar, ese es el papel de mr. Insulzo, de Vivianco y su novio, de la CIDH, de la SIP, del imperio y sus gobiernos pitiyanquis. Por encima de los derechos de un puñado de mafiosos propietarios de medios están los derechos de millones de venezolanos y venezolanas que queremos vivir en paz.

Para los ingenuos del gobierno bolivariano y del Estado venezolano y para los lectores y lectoras estos versos de Mario Benedetti, del poema Me sirve y no me sirve:

La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve
no me sirve tan mansa
la esperanza

la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve

no me sirve tan sabia
tanta rabia

el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve

no me sirve tan bueno
tanto trueno

el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve

no me sirve tan fría
la osadía

sí me sirve la vida
que es mi vida hasta morirse
el corazón alerta
sí me sirve

me sirve cuanto avanza
la confianza

me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
sí me sirve

me sirve la medida
de tu vida

me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
sí me sirve

me sirve tu batalla
sin medalla

me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve

me sirve tu sendero
compañero

La Paradoja de Edipo

sábado, 11 de octubre de 2008

Algunas veces queremos hacer una gracia pero nos sale una estupidez. Eso le pasó a Edipo. Éste era un joven griego, sano, fuerte y feliz, que amaba a sus padres profundamente. Pero un día, el Oráculo le dijo: Matarás a tu padre y serás marido de tu madre. Edipo, como era de esperar, entró en pánico. Y, para evitarse semejante felonía, decidió partir bien lejos. Pero mientras más se alejaba, más cerca estaba de su trágico destino. En un camino se tropezó con Layo, y en oscuro duelo de espadas, lo mató. Llegó a Tebas, y allí, en un brillante debate de ideas, venció a la Esfinge y se hizo marido de Yocasta. Lo que Edipo no sabía, porque el insidioso Oráculo no se lo dijo, es que Layo y Yocasta eran sus padres biológicos.

Como a Edipo, sucede a muchos: Queremos cambiar el mundo y construir uno nuevo; queremos ser revolucionarios, pero ay, el insidioso Oráculo nos la juega bien fea. Y entre el ser revolucionario o no-revolucionario, la mas de las veces, gana el segundo, y por eso, tantas vacilaciones y traiciones. Ocurre que mientras más rechazas este mundo de injusticias y desigualdades, sin darte cuenta, más lo defiendes, pues el diablo lo llevas dentro, convertido en ideas, en valores y deseos, como una maldición.

Y es que desde pequeño te han enseñado que si quieres ser alguien en la vida, es decir, ser reconocido, respetado, apreciado y querido, es indispensable tener un título, un buen trabajo, un carrazo, tarjetas de crédito, tremenda casa y una mujer que esté bien buena. Si no, olvídate, chao pescao contigo, eres un perdedor. Entonces te afanas por tener todo eso y más. Y vives y mueres por conseguirlo y luego conservarlo y luego superarlo, y luego llenas tu vida de cosas y de infelicidad, y lo peor, las de tus seres queridos; y al final, te mueres víctima del stress y nada te llevas, porque así como viniste, así te vas. Y el mundo sigue igual, o peor.

Te enseñan que tienes que ser mejor que los demás: y quieres que tu carro, tu casa, tu mujer, o tu marido, tus hijos, sean mejores que los míos. Quieres que tu familia sea mejor que la mía, y yo, que mi país sea mejor que el tuyo. Que mi equipo de fútbol o de béisbol le gane al de tu país. Porque somos hermanos, es verdad, pero cuando entramos al terreno de juego (de batalla), olvídate de igualdad, fraternidad y revolución, aquí somos competidores, y aquí venimos a ganar, para demostrar que somos mejores. Porque hemos aprendido que la competencia es el valor más importante en este barranco civilizado, aunque digamos que son el amor y la solidaridad.

Y así, cada día, andamos asesinando al Jesús, al Bolívar, al Che Guevara, que llevamos dentro. Y en su lugar avivamos al Judas, al Carujo o al Santander que nos siembran a cada minuto, y en vez de ser más, somos menos revolucionarios, y algunos hasta contrarrevolucionarios.

Como Edipo, por no saber, vamos errantes, y creemos que basta con trascender el capitalismo para salvar a la humanidad, pero nos abrazamos al mundo civilizado; y es precisamente éste el monstruo que nos devora. Porque no hemos sido capaces de entender que es el modo de vida civilizado, su pensamiento, su visión de mundo, principios y valores, lo que nos tiene condenados a vivir hundidos en la mentira, el engaño y la impiedad.

Ahora, cuando asistimos al impresionante espectáculo del fin de una era que lleva milenios de existencia, algunos sólo ven crisis. Estamos frente al colapso y desplome del mundo civilizado y algunos, inducidos por cierta miopía o ceguera conceptual, sólo ven la crisis del modelo neoliberal, del sistema financiero internacional o del capitalismo. Y como Edipo, arrean hacia el peor de los caminos: intentar reconstruir, remendar, acomodar, lo que ya no tiene remedio. Y esta no es la hora de los curanderos, es la hora de los inventores de la nueva vida.

Llegada es la hora de nuevas juntas, de inventar los nuevos caminos, de refundar la vida, renombrar las cosas, transformar las relaciones. Recuerden: Dejad que los muertos entierren a sus muertos, y que ellos hagan sus urnas y sepulten sus cadáveres insepultos: FMI, Banco Mundial, OMC, OTAN, ONU y Consejo de Seguridad, CAN y OEA, y su globalización y su libre mercado y su envilecedora sociedad de consumo.

El mundo nuevo tantas veces soñado tiene que dejar de ser utopía, ha llegado la hora de los atrevidos. Hora de gracia no de morisquetas.




Socialistas y alienígenas

sábado, 4 de octubre de 2008

Vino hasta mí un alienígena, quería que lo ayudara a ser socialista. Lo embarqué en mi nave del tiempo y lo envié al año 33 de n.e.

Los alienígenas que conozco son en verdad muy extraños y contradictorios. Pero no son extraños porque tengan una cabeza de lagarto, escamas en el cuerpo y rabo de cochino. No, ellos son como tú o como yo, físicamente hablando. Sin embargo, es fácil reconocerlos: tienen tal apego por las cosas materiales que han desarrollado un deseo enfermizo por poseer más y más bienes, como si teniéndolos sintieran que alcanzaran la plenitud del ser. Y lo contradictorio es que se asumen tan cristianos que declaman a Jesús: Abandona cuanto tienes y sígueme.

También estos alienígenas predican, Ama a tu prójimo como a ti mismo. Pero viven en un egoísmo tan grande que éste les ciega e impide compartir y ser solidarios con sus semejantes.

Ah, y llegan a odiar de tal manera a quien diga, Será más fácil que un camello entre por el hueco de una aguja que un rico entre por las puertas del cielo, y no sólo el odio les carcome el alma y se las pudre, sino que quisieran destriparlo, rebanarlo, tasajearlo, exterminarlo, asesinarlo, al pobre.

Predican la igualdad entre las personas, pero quieren, por sobre todas las cosas, ser mejores que los demás, y se enfrascan en una endiablada competencia para ser parte de la élite.

También dicen que anhelan un mundo de paz, pero a todo le declaran la guerra, a la pobreza, a la delincuencia, a las drogas, al latifundio, a la corrupción, al terrorismo, guerra y más guerra para su mundo de paz.

Igualmente dicen que quieren construir un mundo nuevo, pero eso sí, respetando el status quo, o sea, conservando la propiedad privada como derecho sagrado, la familia como núcleo fundamental de la sociedad, la religión como opio del pueblo, el Estado como órgano de control social, la competencia como valor social fundamental.

Bueno, ya sé que he hablado mucho de los alienígenas y nada de los socialistas y que me queda poco espacio. Pero les digo lo que me dijeron, que están gobernando en algunos países, como Chile y España, por ejemplo; me sorprendí, no lo sabía; y que andan pidiendo al camarada Bush que busque una rápida solución a la crisis del capitalismo, porque está en peligro la globalización neoliberal, piden que no se ideologice la discusión sobre la grave situación del sistema financiero internacional, y que se convoque el mayor consenso mundial para entre todos reconstruirlo.

Por último les cuento, el alienígena que envié al año 33 regresó y me dijo, No basta con declararse socialista, es necesario serlo. Y me dijo algo que oyó a un predicador al que llamaban Jesús: Antes la ley de mi padre decía, ojo por ojo, diente por diente, ahora yo, por los hijos e hijas, digo, ámense por sobre todas las cosas, vivan en comunidad, compartan todo, la abundancia y la escasez, las alegrías y el dolor, y cuando así vivan, yo estaré entre ustedes…

¡LIBERTAD PARA LOS CINCO COMPATRIOTAS CUBANOS SECUESTRADOS POR EL IMPERIO!