Bush y Yo

sábado, 26 de julio de 2008

Me arrecha que me comparen, ¿por qué me hacen eso? ¿Por qué humillarme comparándome con un estúpido?

Confieso que he vivido molesto estos últimos años, porque por todas partes han cogido la manía de compararme con el imbécil de George W Bush, ese mequetrefe que intenta dar un discurso y lo que emite es un melancólico croar de ranas. Imagínense, compararlo conmigo, el Führer, un auténtico líder, un maestro de la oratoria que hechizaba al pueblo alemán con mi verbo único.

Creo no merecer semejante infamia, creo se me debe más respeto y consideración. Todo lo que hice, Mein Kampf, fue por mis convicciones e ideales y porque quería elevar a mi pueblo, a mi gran patria alemana, a mis hermanos blancos de sangre pura, a la máxima condición a que puede aspirar lo mejor de la especie humana: elevarse por encima del hombre ordinario y vulgar, para transitar el camino hacia el súper hombre. Hicimos la guerra para defender e imponer nuestro nacionalismo frente al hegemonismo de franceses y británicos, de japoneses y rusos, de chinos y norteamericanos.

Ahora piensen un instante, ¿cuáles son los ideales y convicciones del idiota de Bush? No tiene más patria que el dólar ni más intereses que los de las poderosas transnacionales petroleras, de armas y de drogas. Él hace sus guerras terroristas, no para defender a la nación norteamericana, no que va, las hace para defender los intereses de sus patronos transnacionalizados.

Yo perseguí implacablemente a los sionistas y a todos los judíos, que al fin y al cabo son lo mismo, y me propuse exterminarlos porque eran una gangrena purulenta que generaba podredumbre y corrupción entre las masas pobres de nuestro pueblo. Eran hipócritas y aborrecibles. Dominaban todos los espacios de la cultura: teatro, prensa, libros, y por tales medios corrompían la mente de los niños y jóvenes alemanes. Igual hacían desde los partidos socialdemócratas y sindicatos mercenarios.

¿Qué hace la marioneta de George W Bush? Es un inepto que sirve a los intereses del estado sionista. Ese estúpido es presidente de EEUU por la voluntad de los judíos, porque son ellos los dueños de los grandes medios de difusión: prensa, cine, televisión y empresas del espectáculo de ese país, y con ellas tienen idiotizado a ese miserable pueblo, que ha perdido todo sentido de orgullo y dignidad. La ideología del judaísmo ha penetrado y corroído la moral y espiritualidad del pueblo norteamericano y éste, envilecido, parece un zombi, sin alma y sin voluntad.

Lo admito: odié tanto a los sionistas como éstos a los palestinos y a todos los árabes. ¿Me van a seguir condenando por lo que hicimos para exterminar a los sionistas? Bien, ¿y qué decir de los crímenes de lesa humanidad que a diario cometen ellos en contra de los palestinos, son acaso menos abominables que los de nuestra querida Gestapo? ¿Saben cuál es la diferencia? Ellos asesinan alevosamente y no se les cuestiona ni se les condena porque cuentan con el apoyo de toda una maquinaria mediática e institucional a nivel mundial y del poderío militar sionista norteamericano.

En lo personal, puedo decir que mi padre fue un leal y honrado funcionario, y mi abuelo, un laborioso y pobre campesino, ¿Puede Bush decir lo mismo? Su abuelo, el tacaño y mafioso Preston Bush, era un miserable capaz de vender a su madre por unos cuantos dólares, si no lo sabré yo que lo tuve a nuestro servicio. Y su homónimo padre, es un malvado capaz de cualquier trapacería para saciar sus ambiciones de poder. Hasta convertir a su hijo George en un guiñapo humano.

Yo fui un estudiante brillante, me encantaba leer libros, de hecho me los devoraba, de allí la amplia formación intelectual de la cual me vanaglorio; y tenía talento para el dibujo, si me gané la vida dibujando en Viena durante mi juventud después de haber quedado completamente huérfano y en la miseria. Fui un joven disciplinado, laborioso, como lo fueron mi padre y abuelo.

George W Bush, por el contrario, fue un estudiante mediocre; aprendió a medio leer a los 15 años, si acaso ha leído un libro completo, me imagino que sería la Vida y Obra de Rico Mc Pato. Ha sido un tarambana, drogadicto, alcohólico, irresponsable, un minusválido mental y espiritual, incapaz de estructurar un texto para expresar una idea lógica.

Siempre pensé, y aún lo creo, que el papel de la mujer en la sociedad no es otro que ocuparse del cuidado de los niños y seguir dócilmente el mandato de sus maridos. George W Bush es un lerdo gobernado por mujeres: por Laura, su esposa; por sus hijas Bárbara y Jenna y por su secretaria de estado, Condoleezza Rice, una negra despreciable como todos los negros.

Si en algunas cosas se parece el torpe de George W Bush a mí son, en primer lugar, en el anti comunismo visceral que ambos profesamos; en segundo lugar, él cree, como yo, que es justo y necesario emplear el terrorismo de estado para eliminar a nuestros enemigos, implacablemente, sin importar cuanta crueldad tengamos que usar para ello; por esto último, tanto él como yo somos criminales de guerra; yo, porque creí y creo prudente acabar con los sionistas, porque si ellos llegasen a conquistar las naciones del mundo, su diadema sería entonces la corona fúnebre de la humanidad y nuestro planeta volvería a rotar desierto en el éter como hace millones de siglos. Él, porque está convencido que hay que exterminar a los países pobres para saquear todo el petróleo y los recursos energéticos que yacen en sus subsuelos, cuestión que justifico a condición de no beneficiar a los sionistas.

Sin embargo, estas no son razones suficientes para que coloquen al pelele de George W Bush a mi nivel. Por favor, no me sigan humillando.

MENGUADOS Y CUARTOMENGUANTES

sábado, 19 de julio de 2008

Ramiro Meneses

Los menguados se fueron un día tras un sueño, querían hacer una revolución socialista. Pero no tenían claro el camino, y se perdieron. En lugar de hacer del socialismo un proceso, hicieron un proceso al socialismo.

Como Edipo, los menguados se fueron huyendo de una maldición, y terminaron atrapados en ella; peor aún, encariñados con ella. Y se hicieron contrarrevolucionarios. Tal cual Pompeyo. Tal cual Américo. Tal cual Teodoro. Tal cual tantos otros que, como ellos, acabaron defendiendo el viejo régimen corrupto, discriminador y excluyente.

Los menguados son un efecto de la ideología neocolonial burguesa imperante en la iv república. Ésta tuvo su fase de esplendor, su Plenilunio, entre 1973 y 1986, época del boom petrolero, de la Venezuela saudita y los planes faraónicos. Etapa histórica en la cual los precios del petróleo se remontaron desde lo ínfimo hasta un pico trepidante que facilitó el “ta’ barato, dame dos…”. Por ello, los gobiernos de CAP, de Luis Herrera Campins y de Jaime Lusinchi, no sólo compraron dos menguados, sino docenas, y los integraron al pacto de Punto Fijo.

Y entonces, los que habían soñado con un mundo distinto, de justicia, igualdad y libertad se acomodaron mansamente al statu quo. “¡Viva la democracia representativa! ¡Viva Rómulo Betancourt, padre de la democracia, padre del cogollo y de todo este rollo! ¡Qué viva Caldera, carajo!” Gritaron eufóricos cuando, invitados al festín, recibieron las palabras zalameras y el elogio de postín: “Bienvenido, comandante (guerrillero), siéntase como en su casa, tome y coma todo lo que quiera, ¿usted ya conoció a Don Juan de los Palotes, el presidente de Fedecámaras? Mire, Don Juan, este es el famoso ex comandante guerrillero Teódolu Santos Yorme, también conocido como el Capitán América, es para mí un honor y un placer presentárselo aquí en mi casa, ¡en mi propia casa!, a él que fue uno de mis más enconados enemigos, pero como bien suele decir nuestro querido ex comandante: “sólo los estúpidos no cambian de opinión”, pensamiento por demás profundo, muy propio de Ud. ex comandante, y buena conclusión a la que llegó luego de realizar ese viaje al fondo de sí mismo; ¿qué le parece, Don Juan?, aquí lo tenemos, comprometido con la sagrada causa por la defensa nuestra democracia representativa.”

Y bajo los influjos del buen vino, la champaña y el güisky, menguados y oligarcas brindaron por la reconciliación.

Los cuartomenguantes, por su parte, también andaban tras un sueño; trascendieron la iv república y llegaron a la quinta montados en el tren de la revolución bolivariana. Ésta tuvo su novilunio y fase creciente durante los años 1999, 2000 y 2001; luego entró a su fase de plenilunio, que comprendió 2002, 2003 y 2004. Durante esta fase, el pueblo venezolano vivió su apoteosis revolucionaria y derrotó las sucesivas arremetidas de la derecha criolla y del estado narcoterrorista de EEUU. Primero en abril de 2002, cuando aplastó el golpe de estado; luego en diciembre de ese mismo año y enero de 2003, cuando abatió el sabotaje petrolero, el paro patronal y la promoción de la guerra civil por parte de los medios privados de difusión (Por cierto, esta última cuenta no ha sido saldada aún); y, finalmente, aquel inolvidable 15 de agosto de 2004, cuando en una hermosa jornada de participación popular, nuestro pueblo, glorioso de verdad, y jamás mentiroso y manipulador, ejecutó el jaque mate a la conspiración apátrida e imperialista y sepultó el pretendido referendo revocatorio de mandato del presidente Chávez.

Pero en octubre de 2004, luego del gravísimo y por demás costoso error cometido por el liderazgo revolucionario al ratificar a los candidatos a gobernadores y alcaldes acordados en un madrugonazo por el siempre mal recordado Comando Ayacucho, y a partir de los resultados de las elecciones del 30 de ese mismo mes, comenzó, lamentablemente, una fase menguante para el proceso bolivariano, que ha comprendido 2005, 2006 y 2007, con un punto culminante en la derrota electoral del pasado 2 de diciembre. Y ha sido precisamente en esta fase que los cuartomenguantes (conocidos también como la derecha endógena) han tomado para sí notables cuotas de poder, y aupados por el abundante ingreso petrolero, se han posicionado peligrosamente en determinadas líneas de mando, han corrompido conciencias y puesto en peligro el avance de la revolución bolivariana.

Los cuartomenguantes son el resultado de la ideología pequeñoburguesa enquistada en el proceso. Se caracterizan por el yoísmo, el arribismo, la pantallería y el narcisismo político. Buscan el poder para servir sus aspiraciones personalistas, no para ser útiles a los niños del infortunio ni al pueblo que vive como ángel caído. Muchos disfrutan una extraña abundancia de recursos. Son zalameros y adulantes. “Como Ud. ordene, comandante en jefe. ¡Viva nuestro máximo líder!”. Son ineficaces en la gestión pública: Se ufanan de la rápida construcción de magníficos estadios de fútbol y de amplias avenidas y promueven grandes centros comerciales donde prolifera el consumismo irracional, pero son parcos en la construcción de consultorios, CDI y Clínicas Populares de Barrio Adentro, e ineficientes para resolver los problemas de agua, cloacas, aseo urbano, vialidad. Son buenos para el maquillaje y el relumbrón e ineptos en la promoción de la organización y participación popular, la que más bien limitan, impiden o secuestran.

Los cuartomenguantes y su ideología pequeñoburguesa reaccionaria son la manzana podrida dentro de la revolución. Si no se les saca a tiempo, la corroerán y destruirán. De allí la necesidad de una rebelión al interior del proceso bolivariano. Al frente de la misma debe colocarse el presidente Chávez. De ello depende que salgamos de la fase menguante en que estamos y entremos en una de novilunio y de crecimiento esplendoroso.

Cuando Ud. diga, compañero presidente. Patria, Socialismo o Muerte. Y a pesar de los cuartomenguantes, ¡Venceremos!

Mis Hermanos Evo, Correa y Chávez. Uribe y Bush…

sábado, 12 de julio de 2008

Cuando yo era pequeño intentaron hacer que yo aprendiera que todos somos hermanos porque somos hijos de Dios.

De lo que me dijeron cuando pequeño, he podido inferir algunas cosas. Dios se equivocó, pero no una, sino varias veces. La primera fue cuando fabricó a la humanidad: hizo varios tipos de hombres: a) muy inteligentes, b) más o menos inteligentes, c) más o menos brutos, y d) muy brutos. La segunda, a la mayoría, el 89 % según el filósofo y matemático europeo de origen judío Aristoplatome, los hizo más o menos brutos y muy brutos, en tanto que al 3%, muy inteligentes, y al 8% más o menos inteligentes. La tercera torpeza del divino creador, fue irse a descansar y dejar al mando de toda la humanidad a los muy inteligentes.

Para mi mala fortuna, y según decía el cura de mi pueblo y mi maestra de primer grado, yo era del grupo de los muy brutos, y pese a los esfuerzos de mi familia, del cura, la maestra, vecinos y algunos otros transeúntes de la vida, no logré aprender la lección, razón por la cual sólo considero como mis hermanos a los brutos.

¿Por qué, se preguntarán ustedes amables lectores, mi intransigente postura discriminatoria en contra de los inteligentes?

La explico. Cuando Dios se fue a descansar nos dejó a los brutos a expensas de los inteligentes. Estos, llenos de vanidad y sintiéndose seres superiores y preferidos de Dios, iniciaron una campaña, tipo mediática, de desprestigio y humillación contra todos los brutos. Así, empezaron a llamarnos burros, piojos, monos, macacos, renacuajos, ratas, y toda clase de epítetos ofensivos. Pero aún más: creyéndose con derecho a ser propietarios de todo cuanto existe, se apropiaron de las mejores tierras, ríos, lagos, lagunas, bosques, praderas, sabanas; y peor aún, se hicieron dueños de nosotros, quienes de brutos pasamos a ser los Pobres de la Tierra; mientras ellos, los póbredos (Los Póbredos de la Tierra: www.palabraprogenesica.es.tl/), desataron tanto odio, desprecio, ruindad, persecución y dolor sobre nuestras vidas que terminamos creyendo que de verdad valíamos menos que las bestias.

Ellos inventaron distintos medios, formas y maneras de hacernos creer que ese era nuestro destino: ser inferiores y sin derecho a nada. Y el colmo, idearon fórmulas para que profesáramos eso como verdad absoluta y la enseñáramos a las generaciones venideras.

Pero yo, bruto entre los brutos, no logré aprender esas lecciones. Y me hice rebelde. Y me decían que yo era hijo del diablo y patatín y patatán. Porque sólo he reconocido y reconozco como mis hermanos a los pobres y aquéllos que sin serlo luchan por defender nuestra dignidad y derechos. Por eso me proclamo hermano de Evo Morales, de Rafael Correa, de Hugo Chávez Frías y de tantos otros que, como ellos, no desmayan en nuestra defensa y sufren ataques y calumnias por su valor y honestidad.

Por lo mismo, proclamo mi aversión y rechazo desde lo más profundo de mi alma a Uribe, a Bush, a Olmert, a Berlusconi y a tantos otros póbredos que, como ellos, validos de su poder económico y militar, desatan sus macabras danzas de muerte y destrucción sobre pueblos enteros. Desprecian las vidas de niños, mujeres y ancianos de las naciones pobres y los asesinan porque se consideran mejores, se creen seres superiores con absoluto derecho a disponer sobre la vida y la muerte de seres inocentes, incluso con derecho a destruir nuestro planeta.

A Evo, a Correa, a Chávez, un abrazo de hermano. A Uribe, a Bush, a Olmert, a Berlusconi, un…

Arrivederci, Querido President Uribe

martes, 8 de julio de 2008

Arrivederci, Querido President Uribe

Ramiro Meneses

“Querido president Uribe, nosotras, sifrinas escuálidas y neofascistas del este de Caracas, te damos la más calurosa y cordial bienvenida a ésta, la tierra de Pedro Carujo, no tan grande como Santander, pero si antibolivariano como él, y como Tú, Padre creador de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia: paramilitares), Padre de la seguridad democrática (Alianza entre paramilitares, narcotraficantes, ejército colombiano, gobierno colombiano, oligarquía colombiana y estado narcoterrorista de EEUU), Padre de la Operación Jaque, Padre de la porfía y Padre de la tiranía…

No te amilane, amado president Uribe, el desprecio, el odio y el resentimiento que la chusma chavista destila contra ti; no le hagas caso, porque, no te quepa la menor duda, si se lo permitieran, esos 7 u 8 millones de chavistas, tal vez más, te patearían, escupirían y destriparían (como Tú, si pudieras, le harías gozoso lo mismo a ellos); no prestes oídos a sus infames improperios, porque te llamarán maldito, desgraciado, hijoeputa, malparío, coñoemadre, lameculo, jalabolas, comemierda, ratapodría, entre tantos denuestos más que saldrán de sus impúdicas bocas.

No te preocupes, Amado, nosotras estamos y estaremos contigo en las buenas y en las malas. No somos muchas, es verdad, y lamentablemente cada vez somos menos, pero contamos con un inmenso poder mediático: tenemos a nuestra disposición todos los canales de tv privados, centenares de emisoras de radios en todo el país y una chorrera de periódicos, y además, cáete patrás, hasta Venezolana de Televisión nos ha apoyado con la promoción de Ingrid, uy esa gente es divina. Como divina es esa fórmula: Uribe presidente, Ingrid vicepresidenta, está requetebuena y es imperdible. Además, con ella te quitas de encima al Juan Manuel Santos, cuídate de él, ese bicho es más malo y peligroso que mondongo en la madrugada.

Amado president Uribe, cuando vengas, por favor, tráenos un batallón de paramilitares y una toneladita de coca de la más pura; y si no es mucho pedir, convence a Chávez para que financie la construcción del tren colombo-venezolano, esa es una idea maravillosa, así será más fácil traer paramilitares, drogas y campesinos desplazados.

Ay, oh my god, qué descuido, qué negligencia. Dios nuestro, ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Imagina por un instante, Amado president, que la Guardia de Honor de Miraflores quiera hacerte el desplante que le hicieron al pobrecito de Carmona y no quieran rendirte los honores correspondientes, ay, sería fin de mundo… También imagina que a los macacos de los cerros de Caracas se les ocurriera bajar para humillarte y llenarte de escupitajos como lo hicieron con Richard Nixon aquel terrible 13 de mayo de 1958, ay no, qué horror, nosotras vimos esas escenas grotescas en You Tube (Richard Nixon: Caracas, 1958) y fue insoportable presenciar cómo esa chusma apedreaba el carro de ese carísimo gentleman americano… Ay, peor aún, imagina, Amado president Uribe, imagina por un instante que salgan ese día 11 de julio 7 u 8 millones, tal vez más, de chavistas resentidos a las calles de Caracas y empiecen a gritarte: ¡Uribe asesino/ Paredón es tu destino! Ay no, eso sería espantoso. Imagínate: 11 de septiembre, Nueva York; 11 de marzo, Madrid; 11 de abril, Caracas y ahora 11 de julio, Tú aquí, ay no, ese 11 es muy pavoso. Ay, Amado president, ¿por qué no escogiste otra fecha?

No, Amado president, nosotras, pensándolo bien, consideramos que es mejor que no vengas. Si, vale, haznos un favor y quédate tranquilo o verraco, como Tú quieras, en tu palacio de narquiño, y, por favor, no vengas, no vengas, no vengas…”

Firman: María Cori Mendoza, la sifrina que más goza

María Dorina Zuloaga, la sifrina que más halaga

María Fernanda Egaña, la sifrina que más engaña

María Alejandra Goicochea, la sifrina que más pelea

Yo También Amo a Uribe

sábado, 5 de julio de 2008

Yo También Amo a Uribe

Ramiro Meneses

A mis camaradas y compatriotas, a mis familiares y amigos, a mis conocidos y relacionados, a todos informo por este medio que, desde el 2 de julio, me he pasado al bando de los estúpidos, es decir, desde esa fecha y hasta el día de mi muerte, soy y seré uribista fanático; soy y seré convicto y confeso seguidor de la ultraderecha, del uribismo, del neofascismo, el narcoparamilitarismo y del terrorismo de estado.

Confieso que hasta ese memorable e histórico día, cuando el glorioso ejército de Colombia ejecutó la portentosa, imponderable, maravillosa e inolvidable proeza, bautizada por nuestro máximo héroe, Álvaro Uribe Vélez, como la Operación Jaque, que supera táctica y estratégicamente la batalla de Boyacá (razón por demás suficiente para dividir nuestra común historia en dos períodos fundamentales: antes del 2 de julio y después de la Operación Jaque), confieso que hasta entonces por Uribe yo sentía repugnancia, me daba asco cada vez que veía su imagen de enano siniestro narcoparamilitar, su pinta de perro faldero del imperialismo y del estado narcoterrorista estadunidense y su infame postura de saboteador de la unidad suramericana, pero –lo confieso sin ningún pudor-, gracias a Ingrid Betancourt, a Globovisión y a Venezolana de Televisión (“…gracias, medios de comunicación”), gracias a ella y a ellos, esa imagen repulsiva de Uribe se ha tornado de pronto en algo mágico, divino.

Gracias a Ingrid, porque ella nos permitió ver con claridad la verdad: Uribe es lo mejor que le ha podido suceder a Colombia, él ha sido el presidente que ha dispuesto Dios para gobernar en nombre de nuestra ilustrísima oligarquía bogotana. También nos abrió los ojos para comprender la hidalguía, honor, valentía y dignidad del glorioso ejército colombiano.

Gracias a Globovisión por su terco empeño de servir a los intereses colombianos y transmitirnos día a día los acontecimientos de Colombia, por nimios que ellos fueran,

Gracias a Venezolana de Televisión por su capacidad para difundir oportuna, veraz, objetiva y profusamente la ingridmanía. Gracias por ponernos en pantalla a Ingrid por la mañana, al mediodía, por la tarde y en la noche, en el desayuno, en el café, en la sopa y hasta en la merienda: Ingrid relatando cómo la rescata el bravo ejército colombiano, Ingrid comiéndose a besos a Melanie y a Lorenzo, Ingrid alabando a nuestro querido Varito, Ingrid despotricando contra Chávez y Correa, llamándolos metiches, entrometidos e impertinentes. Ingrid exaltando a Sarkozy. Ingrid reconociendo como sus auténticos amigos a los tres mercenarios norteamericanos. Ingrid con Álvaro en el palacio del narquiño. Ingrid con Juan Manuel Santos. Ingrid con Yolanda Pulecio casi gritándole: ¿Por qué no te callas? Ingrid llegando al palacio de los Elíseos. Ingrid siendo recibida como heroína, como nueva Juana de Arco en París. Ingrid pacá, Ingrid pallá. Ingrid. Ingrid…

Sueño con Ingrid. Tengo orgasmos con Ingrid. Ingrid, te amo y contigo quiero gritar en la lengua de las Flores del Mal de Baudelaire y de Una Temporada en el Infierno de Rimbaud, quiero gritar. “¡Uribe, Je t'aime!”

Uribe es nuestro gran hermano y amigo. Entre hermanos nos decimos cosas, a veces muy duras. Pero nos reconciliamos y olvidamos: borrón y cuenta nueva. No recordar la masacre del 1 de marzo, olvidar la invasión al territorio ecuatoriano, olvidar los 4 millones de desplazados colombianos, olvidar los más de 100 mil muertos, olvidar las matanzas de los paramilitares apoyadas por el glorioso ejército colombiano y por el emérito gobierno de Uribe. Olvidar los centenares de miles de colombianos refugiados en nuestro país que han huido de la política terrorista del Estado colombiano. Olvidar, olvidar. Olvidar…

Por último, como estúpido derechista, conservador, neofascista, narcoparaterrorista y uribista que ahora soy, propongo dos cosas:

La Primera, respaldar sin ambages ni tapujos la formula acordada en Colombia, avalada por el gobierno de EEUU y apoyada por la Unión Ruletea (Perdón, Europea) y por el estado sionista: Uribe Presidente, Ingrid Vicepresidenta.

La segunda, cuando el día 11 de julio arribe a nuestro país el grande, el único, el formidable e inefable Álvaro Uribe Vélez, recibirle como huésped ilustre de la República Bolivariana de Venezuela, declarar esa fecha día de júbilo y feriado nacional, colocarle una corona de laureles con pepitas de oro y diamantes, concederle la Orden Libertador en su primera clase, transmitir en cadena nacional su discurso de orden que no debe durar menos de seis horas; rogarle, implorarle que nos envíe otros miles de paramilitares, que facilite aún más la salida de drogas desde Colombia hacia nuestro territorio, que acepte capacitar en la siembra y cosecha de cocaína a nuestros campesinos, que adiestre a los militares bolivarianos en el arte de masacrar a los pobres del país. En fin, pedirle que acepte ser el presidente de Venezuela, porque a él lo necesitamos aquí para que implemente su política de seguridad democrática y nos convierta no en territorio libre de analfabetismo sino en territorio plagado de bases militares norteamericanas.

Álvaro, Uribe, Hermano, ¡Te Amamos!

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