Hitler me aborrese. Yo en cambio le amo y espero me perdone mis faltas de ortografía.
Mi abuelo paterno me enseñó dos cosas fundamentales para mi vida: amar el dinero por sobre todas las cosas y amar, admirar e imitar al führer.
Así pues, desde pequeño e tenido al führer como modelo a seguir, y lo e seguido como ejemplo, como prototipo de mi conducta y de mi ser.
Es verdad que no e sido lo brillante que quería mi padre que yo fuera. De casualidá aprendí a escribir a los 15 años, y nunca e podido leer un libro completo. También es cierta mi adicción a las drogas, mi alcoholismo y mi complejo de inferioridad. Pero también es cierto mi apego a Dios, mi profunda fe en su todopoderosa voluntad, como también es verdad que todo lo que e hecho y hago, a sido porque e cumplido su infinita voluntad.
Porque Dios cuando a conversado conmigo me a dicho: “Mira, George, tienes que salvar la civilización, al precio que sea, si tienes que arrasar con los infieles de oriente, de occidente, norte o sur, hazlo, cuentas con todo mi apoyo, usa toda las fuerzas y armas que sean necesarias, que nada ni nadie te detenga, esa es tu misión, cúmplela.”
Es verdad que e apoyado a los sionistas pero cómo no hacerlo si ellos son prácticamente los dueños del mundo y gracias a ellos permanezco en la presidencia de EEUU. No solo son dueños de los grandes bancos, cadenas noticiosas y estudios de cines y televisoras y periódicos sino también de las más importantes compañías petroleras y productoras de armas y narcotraficantes. Es sencillo, o los apoyo, o ellos me destruyen.
Aparte del dolor que me causa el despresio del führer, también es insoportable para mi orgullo el despresio que me hace Chávez. Perdonen que me salga un momento del tema. Es verdad, lo reconozco, ordené su derrocamiento y lamentablemente recurrí a unos imbéciles para hacerlo. En esa ocasión yo conté con el apoyo del rey de España y los políticos conservadores colombianos, Uribe entre ellos. Pero él a perdonado al primero que lo mandó a callar delante del mundo entero en una afrenta insoportable, y a perdonado a Uribe y lo ha llamado hermano a pesar de todo lo que le a hecho siguiendo mis órdenes. Entonces ¿por qué no perdonarme a mí?
¿Por qué Chávez me hace eso? Él me tiene confundido. Yo quiero que él me trate también como amigo y hermano, si lo hace, yo lo invito a la Casa Blanca y nos reconciliamos. ¿Es tan difícil? ¿Acaso Uribe no es un asesino, un narcoterrorista y un cretino que masacra al pueblo colombiano? ¿Y qué decir del espantapájaros de Juan Carlos, acaso no apoyó la dictadura franquista que masacró al pueblo español, y acaso no es rey por voluntad de Franco, y acaso no me apoyó a través del insulzo de Aznar para invadir a Afganistán y a Irak?
Por último, confío que el führer perdone mis alianzas con los sionistas porque el día que yo muera, probablemente como Saddam Hussein, me iré sin duda alguna a compartir con él un sitio en el infierno y allí estaremos juntos por la eternidad, y quisiera que me recibiera y tratara como a un buen amigo, como a un hermano, porque para mí él es como un padre, yo lo considero mi padre político, padre de mi ideología, padre de mi locura y padre de mi fantasía.
Hitler y Yo
sábado, 2 de agosto de 2008
Publicado por Ramiro Meneses en 12:23 p. m.
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