URIBELADINO Y SU COMPUTADORA MARAVILLOSA (PARTE V)

domingo, 18 de mayo de 2008

Ramiro Meneses

“Hoy he desayunado con mi computadora, la que Usted me regaló, porque sólo Usted me pudo haber regalado un aparato tan fantástico como éste, que fue capaz de salvarme cuando más lo necesitaba, pues mis enemigos me atacaban muy duro y estuve a punto de sucumbir; si no hubiera sido por su oportuna intervención, Su Majestad, este humilde servidor suyo, estaría hecho un guiñapo.”

Aquí les presento varios fragmentos de una carta remitida por Uribeladino al emperador reBushno. No me pregunten cómo la conseguí. Un colega que no tiene muy buenos contactos se encargó. Han de saber que con los altos funcionarios del gobierno de Colombia no es tan difícil. Con un buen alijo de cocaína o unos cuantos miles de dólares se consigue cualquier cosa: hasta su madre te vende el presidente. Allí la corrupción tiene podrida el alma del presidente, de ministros, de jefes militares y policiales. Nadie peca de inocente. De una computadora te sacan cualquier documento, y si éste no existe, te lo inventan, en eso son unos verdaderos expertos. Son un completo asco, pero muy útiles. El gobierno norteamericano está encantado con ellos, y los europeos ni se diga.

“Le confieso que estoy sorprendido con esta computadora. Anoche cuando me acosté la coloqué debajo de la cama. Pero esta mañana cuando desperté, ahí estaba conmigo, metida debajo de mis sábanas, muy pegadita a mi cuerpo. Se sonrió con picardía y me dio los buenos días. Le encanta la sobrebarriga en salsa, sobre todo le fascina la papa chorriada. Mientras comíamos me habló del tipo de aquí de al lado. Usted sabe a quien me refiero, pero no lo nombro porque me chorreo todo y se me eriza toda mi piel de gallina culeca. Me contó cómo le ha estado haciendo la vida imposible a Su Señoría.”

Mi colega sobornó a un alto funcionario del gobierno colombiano para que me facilitara esta carta, eso fue cuando estuvimos en Colombia el pasado 15 de mayo. Allí asistí, como corresponsal del periódico para el cual trabajo, a la rueda de prensa que ofreciera el Secretario General de Interpol. Pan y circo. Tuve la fortuna de salir premiado en el sorteo que se hizo previamente para intervenir como periodista y formular una pregunta al alto funcionario del gobierno norteamericano (¿Dije norteamericano? Perdón, quise decir de Interpol). Pero sorpresivamente me sustituyeron por un tipo al que identificaron como un tal Alejandro Peña Esclusa, del que dijeron era corresponsal de un medio argentino. El sujeto se lanzó un discurso, muy politiquero por cierto, lo que develó que de periodista tenía lo que yo de santo, y resultó ser un militante de la ultraderecha venezolana que estuvo muy involucrado en el golpe de Estado de abril de 2002 y en los movimientos desestabilizadores que se han desarrollado en contra del gobierno del presidente Hugo Chávez Frías.

“Su Majestad, le informo que me reuní con Allan, le comuniqué sus órdenes, las cuales cumplió cabalmente, pues lo hizo en mi presencia. La computadora me comentó: Ese Allan es más falso que un billete de Venus, más hipócrita que el que más, pero es muy útil a nuestro amo, el emperador reBushno; es opinión que comparto. Le confirmo que no permitió a los mosqueteros decir ni pío, esos se quedaron con las ganas. Le sugiero, Su Majestad, si Usted no lo considera una impertinencia de mi parte, incluir a Allan entre uno de sus hombres de más confianza. Pienso que va a serle muy útil en sus planes para destruir a los mosqueteros.”

De Colombia me fui al Perú. Estuve cubriendo la V Cumbre de Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea. Pan y Circo. El presidente Evo Morales me dijo en una pequeña declaración: No nos dejaron hablar. Lo mismo me dijeron Rafael Correa y Hugo Chávez. Se vio muy claro en la clausura: sólo hablaron los europeos y el anfitrión, el presidente Allan García. Razón tienen quienes dicen que esas cumbres para nada sirven cuando las organizan los conmilitones de la derecha.

“Su Majestad, le confieso que me siento felicísimo con esta computadora, ahora ella es mi ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me abandona ni de noche ni de día. Yo me felicito por merecer su bondadosa confianza y le agradezco infinitamente me perdone si me he alargado mucho y si he interrumpido sus sabias pláticas con Dios. Perdone a este humilde servidor suyo y sepa que puede contar conmigo para lo que sea, para mí sus deseos son órdenes, sus mandatos son imperativos categóricos que no osaría desatender por ninguna razón del mundo. Besa sus manos y se arrastra a sus pies su más seguro y fiel servidor. Uribeladino”


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URIBELADINO Y SU COMPUTADORA MARAVILLOSA

martes, 13 de mayo de 2008

Ramiro Meneses

El primer bombardeo comenzó unos minutos antes de la primera noche y culminaría –según relatan los pocos sobrevivientes- 1001 noches después.

Durante todo ese tiempo, los bombazos cayeron desde el cielo, inclementes, mortíferos. Nada quedaba vivo donde arrimaba el fuego. El olor de carne chamuscada invadía el ambiente. Desde aquella primera noche, Uribeladino, corría y corría, espantado, desesperado.

Los primeros bombazos le recordaron aquellas noches espantosas en Bagdad, durante los terribles días de la matanza de abril de 2003, perpetrada por las huestes asesinas del emperador reBushno. Sabía que sobrevivir no sería fácil, a menos que ocurriera un milagro. Pero, ¿de quién esperar tal suceso, si tal como estaba persuadido, la humanidad había quedado abandonada a su suerte desde hacía ya mucho tiempo?

No obstante, lo inesperado se hizo: Allí, en medio de la noche, entre los estampidos que cruzaban de muerte y dolor todo el espacio, Uribeladino alcanzó ver, en un hueco del tronco de un árbol caído, destrozado, agonizante, algo así como una caja que simulaba metálica, pero que en realidad era plástica, no muy grande, tal vez de unas 15 pulgadas. Extrañado, la tomó entre sus porqueras manos. En ese preciso instante, desde lo alto del cielo estrellado, se desplomaba un racimo de fuego. Pensó que era el final. Levantó sobre su cabeza la pequeña caja y esperó el golpe postrero.

En derredor suyo, miles de petardos; la tierra se abría en profundas heridas y más árboles caían asesinados. Luego, un silencio, largo, desesperante. Consternado, Uribeladino se palpó una y otra vez. Se pellizcó sus escuálidas mejillas, y pudo constatar la feliz verdad: estaba vivo. Pero, ¿cómo había sido posible –se preguntaba-, si él había sentido sobre su cabeza los impactos de las balas? Pero en verdad no habían impactado en su cabeza, sino sobre la caja. ¡Ah, bendita caja, maravillosa caja! Exclamaba Uribeladino en medio del paroxismo.

Después se percató que la caja era una especie de maleta. Levantó la tapa superior, y he allí a Uribeladino frente a la computadora más versátil, funcional y milagrosa jamás tenida por mortal alguno. A partir de entonces no hubo temor a los bombardeos, él se cubría con la computadora maravillosa y a salvo estaba de cualquier peligro. No sólo ella era indestructible, sino todo aquél que quedara bajo su manto protector. Aquella computadora era más poderosa que los dioses: no la penetraban las balas, ni el fuego la quemaba, ni el agua la enturbiaba, ni la kriptonita la afectaba. Y lo más extraordinario: ¡Era más rápida que Supermán!

Uribeladino pulsó “enter”, y la computadora maravillosa puso ante sus ojos un montón de carpetas. Una se titulaba: “Las revelaciones”. Otra: “La inefable historia del emperador reBushno”. Otra: “El principio del Fin”. Otra: “El fin de las especies”, y mucha más. Él seleccionó la primera y pulsó “enter”.

Los ojos de ratón ebrio de Uribeladino recorrieron azorados el primer documento. Allí se explicaba cómo el emperador reBushno se comunicaba directamente con dios y recibía sus orientaciones para a los destruir infieles y salvar el barranco civilizado.

Otro revelaba la verdad verdadera sobre lo que ocurrió en el Edén con Adán y Eva. Según el relato, dios estaba distraído conversando con su hijo preferido, el emperador reBushno, cuando se apareció en el paraíso el mismísimo hugoChávezfrías (al leer este nombre, Uribeladino sintió que su cuerpo sietemesino era invadido por un extraño frío de cobardía). Si, hugoChávezfrías, el terrible y más enconado enemigo de reBushno, llegó al Edén y dijo a la pareja primordial que la hora de rebelarse había llegado, que no podían seguir siendo esclavos de reBushno y que el paraíso (Léase: América Latina, Américanuestra, o América Bolivariana) no podía seguir siendo el patio trasero, ni colonia ni perfume de gringolandia.

Y Adán y Eva vieron llegada la hora de su libertad. Pero dios, que se había percatado de lo que para su entender era un mayúsculo despropósito, ordenó a reBushno que los expulsara del paraíso en menos de lo que canta un gallo.

Y así, presto, con garrote en mano y acompañado de centenares de batallones de márines, reBushno quiso cumplir la orden. Pero…

(No se pierda el próximo capítulo de esta interesante historia que estremece el corazón de las mujeres y hace hervir la sangre azul del rey de España, juanCarlos, el bribón.

¿Logró reBushno cumplir la atroz orden? ¿Qué hicieron Adán y Eva?

También conocerá otro documentos que revela cómo y porqué los siete enanitos y las madrastras de Blancanieves, de Cenicienta y de Hansel y Gretel destruyeron las torres gemelas de nueva york.

Y otro documento que indica exactamente el lugar y hora donde se encuentra las armas de destrucción masiva del difunto Saddan Hussein, y que por brutos no pudieron hallar reBushno, ni Blair ni Aznar.


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