El barranco civilizado continúa su caída libre hacia el abismo.
Mientras ello ocurre, sus caudillos van dejando tras de sí toda la horrenda pestilencia civilizada que, cual íncubo emocional, ha germinado en el espíritu humano en forma de miedo, egoísmo, envidia, odio.
En un espacio del teatro donde se desarrolla la tragicomedia civilizada, ha entrado en escena la Señora ONU, ya no tiene la donosura de sus días jóvenes, por el contrario, luce estrafalaria, parece una anciana debilucha e inútil; intenta bailar y sus movimientos son torpes y ridículos, entona una canción pero su voz resulta en un gorjeo tedioso. Está acompañada por diez marionetas, son los bufones del Consejo de Seguridad, manejados por unos titiriteros.
Doña ONU cree que sus ridículas payasadas son graciosas, pues sus bufones la aúpan en compañía de varios presidentes y primeros ministros de la Unión Ruletea (Norma Rivas: http://www.aporrea.org/tiburon/a59666.html), sus aplausos son tan falsos como llenos de hipocresía. Pero la mayoría del público ya no la soporta y le grita improperios.
Al escenario ingresan cientos de niños y niñas. Entonan un canto dulce a los oídos del público: “Somos Palestina, queremos la paz; somos palestinos, queremos respeto y amor…”
El público aplaude delirante.
Pero de repente, como en una especie de exorcismo diabólico, emerge en el escenario un monstruo alado que va jineteado por un loco que muestra una sonrisa torva, espantosa. Lo acompaña una tripulación de orates, va armada y comienza una metralla atroz, y el escenario queda cubierto de cadáveres. Las risas y cantos infantiles han quedado enmudecidos, un mar de dolor y tristeza inunda al público. George W Bush, Ehud Olmert y todo el gabinete presidencial israelí (jinete y tripulación) aplauden frenéticos.
Doña ONU se lamenta, los bufones callan, presidentes y primeros ministros nada dicen, todos han sido invadidos por los pestilentes íncubos civilizados.
Nosotros, parte del público, nos sentimos horrorizados. ¿Qué podemos hacer sino mentarle la madre a los malditos sionistas y desear, trabajar y luchar para que el barranco civilizado se hunda pronto en el abismo y desaparezcan allí para siempre sionistas, fascistas, imperialistas y todos sus lacayos traidores y cobardes. El espectáculo no puede continuar.
El Show Debe Acabar
martes, 13 de enero de 2009
Publicado por Ramiro Meneses en 7:17 p. m.
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